Historia del “Hotel Mocambo” de Veracruz

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En el año de 1938 los inversionistas Jesús Álvarez y el coronel Serrano, viajaban desde la metrópoli invitados por el Lic. Miguel Alemán Valdez, quien en su anhelo de poblar el panorama turístico del puerto, les sugirió especular parte de su capital en la compra de una amplia extensión de terreno, dentro de los márgenes de la playa denominada en tiempos de la colonia por los esclavos negros, como “Mocambo” nombre de una tribu africana.

En aquel campo una colina colmada de pinos y palmeras, en cuya cúspide se podía sentir la placentera frescura del viento y contemplar el portentoso mar, que llegaba a descansar a su costa.

En el inhóspito trayecto entre Veracruz y Boca del Río, “Mocambo” se antojaba en la mente de los inversionistas, como un resort ideal para famosos y ricos que gustaran hospedarse en áreas llenas de romance, tranquilidad y privacidad.

Una vez efectuados los tramites de bienes raíces, los entusiastas socios regresaron a la capital del País, al siguiente día viajaban rumbo a la Ciudad de Cuernavaca, Morelos en busca del renombrado Arquitecto Martí, quien realizaba la construcción del Hotel Casino de la selva, el virtuoso joven español no dudo un instante frente a la nueva propuesta, el tentador proyecto “Hotel Mocambo “ que fuera idealizado por sus inversionistas como un casino que nunca fue, era para el, uno mas de los retos que realizo en el País y marcó el inicio de la arquitectura hotelera moderna en Veracruz.

Martí diseñó para la cúspide del montículo, un edificio de perfiles mozárabes, vigiló paso a paso la construcción, contrató el mejor ebanista carpintero para la elaboración de los detalles que complementarían su idea, labor en madera de ventanales, balaustrada, mesas, sillas, piezas artesanales de sugestiva belleza, como la del enorme timón que ordenó colocar en la bóveda del área de Recepción, delineó ventanas de perfilados barcos y miradores que asombran al espíritu del hombre frente al espectáculo del mar y del cielo.

Habitaciones diseñadas por el Arquitecto Martí, especialmente para cobijar los sueños de escritores y poetas, músicos y pintores, actores y actrices, para regazo del amor, lapso de opulencia.

Desde su inauguración fueron contratados en la Ciudad de México, los boings D-C3 en vuelos especiales a cargo del capitán de altura Juan Barrón, que aterrizaron en el puerto con lo mas granado de la sociedad capitalina, cuyo único objetivo de viaje, era el de hospedarse en el nuevo “Hotel Mocambo” con su playa privada y vista espectacular.

Este refulgente edificio en la cúspide de la colina, fue sitio elegido para celebrar exuberantes fiestas, amenizadas por el músico compositor Agustín Lara, en compañía de su musa Maria, nuestra Maria del cine Mexicano rodeado de famosos toreros, artistas, políticos, mujeres de rancio abolengo, hombres de las empresas mas importantes del País, en tiempos de un México prospero, el Hotel Mocambo sonaba en boca del mas alto circulo social.

El continuo auge de la modernización dio inicio al desarrollo urbano del Puerto, en el año de 1945 la constructora “Eureka” propiedad de Don Manuel Suárez, construía la mayor parte del Fraccionamiento Faros y los Arquitectos Enrique Segarra, Manuel Martín, Argudin y otros diseñaban las obras que estrenaría el flamante barrio.

Los exitosos empresarios Álvarez y Serrano no tardaron en unirse al apogeo, acudieron las oficinas de la constructora. En el Hotel Mocambo se iniciaron las pláticas para el proyecto de una ampliación, ahora, al atinado cargo del Arquitecto Enrique Segarra. Los planos fueron representados sin demora, en la maqueta se podía apreciar el provecho que el Arquitecto Segarra sacaría de los desniveles y recovecos naturales de la extensión de terreno que descendía hacia la playa.

A escala resaltaba, por ejemplo, una enorme terraza, que abarcaba casi todo lo ancho del edificio hacia su parte posterior y se unía al área de restaurante, recepción y un largo balcón que conducia a las habitaciones principales; una serie de pequeñas solanas a distancia, una mas abajo que la otra, se integraban a una amplia escalinata central, adornada en sus costados por una serie sucesiva de jardines de distintas especies de palmeras, plantas y flores tropicales, que convertían el camino hacia la playa romántico y alegre. En fin, cada espacio de aquel desértico llano, se había transformado en una progresión de veredas dentro de un edén.

De manera genial, el Arquitecto Segarra, resolvió una hondonada de la caprichosa cuesta, con una estancia de usos múltiples; diseñó el muro de contención con una serie de arcos que enmarcarían estatuas estilo grecorromanas, la parte central seria destinada para un pequeño gimnasio con todos los aparatos de moda; a la par construiría dos pequeñas albercas de forma ovalada, en cuyo derredor erigiría una serie de espigadas columnas, con capiteles en forma de artísticas hojas de palmeras, que aparentarían sostener la techumbre. Dentro de la misma área anexaría entrepisos destinados; uno en el lado izquierdo para sección de baños todos los de moda y otro en la parte central para un pequeño salón de eventos. La fachada semi-circular de embocadura adornada por enormes ventanales, era un mirador que aparecía en medio de la pendiente para observar el pequeño Paraíso.

Por ultimo, en la parte mas baja del montículo, aproximadamente a seis metros de altura del nivel de la playa, haría una explanada para construir una alberca olímpica de forma rectangular, en cuyos espacios laterales tendría, amplios corredores con áreas descubiertas para tomar el sol y áreas entresoladas con tejas y múltiples arcadas para estar cómodamente bajo la sombra, y desde este conjunto seria dominada en nueva perspectiva la agradable vista de los penachos de palmeras, la amplia extensión de arena que formaba la playa y el inmenso mar. Todo este conjunto nuevamente adornado por jardines tropicales, contaría con su propio “snack bar”, en forma de un torreón octagonal en cuyo centro levantaría una columna con un enorme capitel en forma de palmera cuyas hojas serias bañadas con la luz natural que penetraría la estancia durante el día, a través de sus ocho ventanales en forma de arco, y de luz eléctrica por la noche; además este espacio funcionaria independiente del Restaurante para atender con prontitud la sed y el apetito de los huéspedes y cliente. De esta forma quedaba concluido el diseño arquitectónico de la ampliación del gran Hotel.

La ampliación del Hotel Mocambo fue un reto en la mente brillante del Arquitecto Enrique Segarra, complementar la idea de Arquitecto Martí, dio como resultado una competencia de inventiva, que al buen observador no le bastará tan solo un día, para apreciar hasta el ultimo detalle de su edificación.

Pues bien, asombrados los socios inversionistas, ante el concepto del proyecto, aceptaron el cuantioso presupuesto y “Eureka” elaboró el contrato que gustosos firmaron influenciados por el entusiasmo de la sociedad veracruzana por el desarrollo y el progreso.

Terminada la construcción, nuevamente el “Hotel Mocambo “, fue el sitio en boca de la sociedad del País. A partir de los años 50¨s en sus salones, terrazas y albercas, la sociedad veracruzana celebro emocionada elegantes bailes. Las mejores orquestas amenizaron el estadio de una juventud vestida de gala que protagonizaba su propia película.

La playa privada dejó su antiguo nombre para ser llamada “ playa de oro “, los vestidores al estilo veneciano construidos de madera sobre la arena, y la interminable hilera de sillas muy al estilo Baden Baden, hicieron la playa mas lujosa del puerto de esa época.

Via VERACRUZ ANTIGUO

MARIA FELIX

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MARIA FELIX en la Película “Maria Eugenia” grabada en Veracruz y en el Hotel Mocambo.

 

TONA LA NEGRA canta “Alma de Veracruz” en la Terraza del Hotel Mocambo

 

 

FOTOGRAFIAS ANTIGUAS

Fachada principal en la década 1940’s.

Alberca olímpica del hotel Mocambo.